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Noticias de La CEPA

                                                                                  

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Entrevista concedida por Milton Medran Moreira, presidente de la CEPA, al Periodista Carlos Antônio Barros, de la Agencia de Noticias Espiritistas del Estado brasileño de Paraíba (ANESPB), que edita el informativo “O Divulgador”.

21/10/2005 - 14h09min

1 –¿Qué es la CEPA?

R – La CEPA – Confederación Espiritista Panamericana es una entidad, fundada en 1946, en la ciudad de Buenos Aires, AR, con el objetivo de congregar el movimiento espiritista panamericano, hasta entonces, disperso y carente de una institución que fomentase políticas de unión entre los espiritistas y sus instituciones, así como la difusión del pensamiento espiritista y la estructuración y coordinación del movimiento en todo (lo) el Continente.

2 – ¿Qué es lo que la CEPA ha hecho en favor del Espiritismo, durante sus sesenta años de existencia?

R –Durante varias décadas, la CEPA fue la única entidad de carácter internacional que representó el movimiento espiritista. Fundada poco después del final de la II Guerra Mundial, cuando el movimiento espiritista europeo fue prácticamente sofocado y ya no tenía ninguna representatividad, la Confederación Espirita Panamericana nació con el objetivo de congregar el movimiento que, en los países americanos, se venía mostrando vigoroso y prometedor, con gran número de instituciones, representadas por centros, uniones, federaciones, etc., y con intensa actividad social, cultural, científica, educacional, literaria y de acción social. Instituida, la CEPA se hizo suya, de inmediato, la tarea de la realización de Congresos Espiritistas, que se celebraron con regular periodicidad en, prácticamente, todos los países del Continente, de forma sucesiva. Estos congresos fueron – y continúan siendo – un gran instrumento de estímulo para la producción del conocimiento y de avance de la ciencia y de la filosofía espiritista. Una revista, “América Espirita” pasó a ser editada y distribuida en todo el movimiento espiritista mundial, con materia doctrinaria y con un amplio noticiario de las actividades de la CEPA y de todo el movimiento espiritista. Pero, por encima de todo, la CEPA fomentó, en sus países de influencia, dos fuertes áreas de acción: la investigación científica en torno de la realidad espiritual y la educación, valores que se vienen preservando y estimulando en todos los territorios donde tiene representatividad.

3 – ¿Cuáles son las pretensiones de la entidad dentro del contexto político-doctrinario del movimiento espiritista brasileño?

R – Como se sabe, a pesar de la importancia histórica de la CEPA en casi todos los países latinoamericanos, su implantación en Brasil fue poco significativa. Nuestro país desarrolló su manera especial de ver y organizar el espiritismo, a partir de algunas idiosincrasias en el centro de las cuales estaba la creencia de que Brasil, y solamente él, detentaba una especie de mandato espiritual, casi divino, que le aseguraba la hegemonía del movimiento espiritista mundial. Para comprender bien esto, es necesario leer el libro “Brasil, Corazón del Mundo y Patria del Evangelio”, del autor espiritual Humberto de Campos, por el médium Francisco Cândido Xavier. Quizás por creer en este destino verdaderamente mesiánico, la Federación Espiritista Brasileña, reconocida por el movimiento espiritista brasileño, como su entidad líder y, después, “unificadora”, jamás ingresó en la CEPA, a diferencia de la mayoría de las federaciones y uniones espiritistas del Continente. Esto creó una gran barrera en contra de la CEPA en Brasil. Con todo y eso fue posible aun realizar en Río de Janeiro, en 1949, el II Congreso Espirita Panamericano, eligiéndose, en el mismo, un brasileño para presidir, durante tres años, la CEPA, el Sr. Delfino Ferreira.
Existía, entonces, en Río una institución importantísima, la Liga Espirita del Brasil, que apoyaba a la CEPA y su política. Intelectuales como Aurino Barbosa Souto, Artur Lins de Vasconcellos, Carlos Imbassahy, Lauro Sales, Francisco Klörs Werneck, Campos Vergal, Leopoldo Machado, Delfino Ferreira y Deolindo Amorim, integrantes o simpatizantes de la Liga, organizaron, en la antigua capital federal brasileña, el Congreso de la CEPA, del que fue secretariado Deolindo Amorim. Pero la Liga desapareció enseguida, por la acción del llamado “movimiento de unificación”, y la CEPA quedó sin base de apoyo en Brasil. Hablo de estos aspectos históricos para exponer nuestras dificultades en Brasil que, pienso, derivan de una idea mística que ganó fuerza en el país y que terminó siendo responsable de la división del movimiento espiritista panamericano. Sólo muchos años después, cerca de la década de los 90, cuando presidía la CEPA el venezolano Jon Aizpúrua, y gracias al esfuerzo personal de éste, a través de correspondencias, visitas personales, conferencias en Brasil, etc., la CEPA volvió a ser conocida y empezó a congregar espiritistas e instituciones con una visión que llamamos de “librepensadora, genuinamente kardecista, laica y progresista” del espiritismo. Esto, sin embargo, no nos lleva a adoptar, como prioridad, políticas organizadas de avance institucional. No es ésta la preocupación de la CEPA, en este país. Queremos ser vistos como una alternativa, sólo esto. Una alternativa honesta, con una visión doctrinaria muy clara y que, institucionalmente, reposa en un sistema organizativo bastante sencillo, de carácter plenamente democrático, con estructura horizontal y sin ninguna pretensión hegemónica o de “poder” sobre el movimiento espiritista. No existimos para “orientar” el movimiento espiritista, ni para “unificarlo”, sino para unirlo en torno de los claros postulados kardecistas. Nos gusta definirnos como un “movimiento de ideas”, nada más que esto.

4 – Como está el proceso de estructuración de las actividades de la CEPA en el país?

R – Como no procedemos de los moldes de una institución con objetivos hegemónicos o unificadores, y sí como una alternativa fundada en ideas, somos un movimiento que acepta la filiación o la adhesión de instituciones que tengan esta misma visión librepensadora del espiritismo. Poco nos importa que sean o no afiliadas a uniones o federaciones. Aceptamos también la adhesión de personas, individualmente. Tenemos un grand número de “delegados” los cuales integran el movimiento espiritista unificado. Muchas de las instituciones que son afiliadas a la CEPA preservan también su vínculo asociativo con las federativas estaduales. Entonces, somos una organización libre y con una estructura ágil, pero firmemente fundada en ideas que, felizmente, avanzan y, de una cierta forma, crean una nueva mentalidad dentro del movimiento espiritista en general.
Allá donde haya personas o instituciones ligadas a la CEPA, acostumbramos a organizar simposios, conferencias, encuentros estimulando la presencia a nuestros congresos panamericanos y a nuestras conferencias regionales, eventos que cultivan la sangre renovadora de la cual se alimenta la CEPA.

5 – Lo que hace la CEPA ser diferente da Federación Espirita Brasilera?
¿En qué se deferencia la CEPA de la Federación Espirita Brasileña?

R - Imagino que el esbozo histórico que hice antes, da, en buena medida, respuesta a esta indagación. Pero, acostumbro a decir que, de una manera general, nuestras diferencias relativas al movimiento espiritista llamado “religioso” o “evangélico”, que tiene en la FEB la gran inspiradora y orientadora, es meramente adjetivo y no sustantivo. Preferiría destacar, aquí, nuestras convergencias que son mucho más significativas que las divergencias. Somos todos espiritistas. Todos aceptamos los principios básicos de la doctrina espiritista, como son: la existencia de Dios, como inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas; la inmortalidad y la comunicabilidad de los espíritus; la pluralidad de los mundos habitados; las encarnaciones sucesivas de los espíritus y su evolución infinita, y, la consecuencia más importante de estos postulados, que conduce a valorar el bien, a través de las leyes de justicia, de amor y de caridad. Las instituciones son meros instrumentos de acción, pasajeros y falibles. Valen más las grandes ideas que renuevan el mundo. Y al respecto de éstas, estamos, tanto la FEB como la CEPA, de acuerdo.

6 – ¿Por qué esta Entidad no reconoce el espiritismo como religión?

R – Porque tampoco Kardec lo reconoció, aseverando que “el verdadero carácter del espiritismo es el de una ciencia y no el de una religión”. Porque, en verdad, quien, primero, osó definir el espiritismo como religión fue un sacerdote católico, el Abade de Chesnel, con quien Kardec sustentó un famoso debate, mostrando que el espiritismo, al contrario de lo que el padre decía, no tenía las características de una religión y que la Sociedad Parisiense de Estudios Espiritas era sólo una sociedad de estudios, con los estatutos, que inclusive, vetaban la discusión de temas religiosos. Porque, en el famoso Discurso de Apertura, pronunciado por Kardec el 1º de noviembre de 1868, el fundador del espiritismo recomendó que sus seguidores, espiritistas, no presentasen el espiritismo como religión para que el pueblo no lo confundiese con creencias, rituales y sistemas dogmáticos cerrados. Por todo esto, y porque, cada vez más, se abría un abismo entre la forma religiosa de ver a Dios, el hombre y el universo, y la manera científica de investigar y de entender estas mismas realidades. El espiritismo implica en una visión científica y filosófica de la vida, fundada en la existencia del espíritu, como realidad concreta, y no como una creencia religiosa. La única forma de avanzar que tiene el espiritismo — como una cultura digna de reconocimiento, en los medios más cultos e intelectualmente más exigentes —, es presentarse como una ciencia de consecuencias filosófico-morales, como lo recomendó Kardec, y no como una religión.

7- El misticismo que envuelve el aspecto religioso de la doctrina espiritista ¿dificulta su actualización filosófica y científica?

R – Pienso que sí. Cuando consideramos alguna pretendida verdad como una “revelación religiosa”, la colocamos a un nivel de intangibilidad. Ella pasa a ser no susceptible de ninguna modificación. La llamada “revelación espiritista” resulta del ejercicio dialéctico en busca de la verdad, establecido entre la “humanidad encarnada” y la “humanidad desencarnada”. Estos contenidos de conocimiento precisan ser, tal como recomendó Kardec, permanentemente confrontados con la ciencia y, si es el caso, revisados, revaluados, redefinidos. Kardec atribuyó esta tarea a los congresos. De ahí la importancia que la CEPA siempre dio a los Congresos Espiritistas. De hecho, la religión no celebra congresos para buscar conocimiento. Hace concilios, cónclaves ritualizados y recibe la verdad lista y acabada. A partir de una perspectiva religiosa, es muy difícil el progreso del conocimiento espiritista. Imposible, diría.

8 – ¿Cómo será posible actualizar algunos puntos específicos de la codificación sin el aval doctrinario de la FEB y del Consejo Espirita Internacional?

R – En primer lugar, es preciso esclarecer que la CEPA jamás propuso ninguna alteración de la llamada “codificación espirita”. Nadie tiene el derecho de alterar una coma de la obra de Kardec. Aunque en la misma existan algunos equívocos o propuestas válidas en su tiempo, pero inaceptables en la actualidad. Lo que se propone es una reelectura de la obra de Kardec y una interpretación concomitante con los avances científicos, sociales, filosóficos y políticos de hoy. Los principios básicos, a los cuales me referí antes, y que forman la base conceptual del espiritismo, están de acuerdo con las tendencias del conocimiento actual. Pero, algunos conceptos expuestos por los espíritus y algunas afirmaciones de Kardec pueden abrigar equívocos o alguna inadecuación con la actual fase del conocimiento. Dicho esto, el proceso de actualización es permanente y debe constituirse en un objetivo de todos los espiritistas, envolviendo todos sus segmentos y todas sus instituciones representativas. No es encarad por nosotros como una tarea exclusiva de la CEPA. Ésta se ha destacado por asumir, abierta y explícitamente, el entendimiento de que el espiritismo debe ser permanentemente actualizado. Pero, quiere la contribución de todo el movimiento: de los espiritistas encarnados y de los espíritus que se dispongan, por el intercambio, a esta permanente y progresiva actualización.

09 – ¿Qué es lo que precisa ser hecho, política y fraternalmente, para que la FEB y la CEPA puedan caminar juntas, trabajando por un mismo ideal?

R – La CEPA no pone ningún impedimento a esta caminata conjunta. Históricamente, la CEPA siempre dedicó un profundo respecto a la FEB. Siempre tuvo por costumbre invitarla a todos sus eventos de ámbito panamericano. Durante mucho tiempo, la FEB enviaba un representante -muchas veces su propio presidente-, a los Congresos de la CEPA. Sin embargo, su cambio de actitud se ha producido, a partir de la implantacion de la CEPA en Brasil, a través de las acciones que referí, ejercidas en la gestión de mi antecesor, Jon Aizpúrua. A una circular enviada por Aizpúrua al movimiento espiritista brasileño, la FEB reaccionó con editoriales en la revista “Reformador” diciendo que la CEPA era un movimiento raro que intentaba inmiscuirse indebidamente en Brasil. Como si Brasil no integrase el continente americano. A partir de ahí, pasó a ignorar la existencia de la CEPA, rechazando, inclusive, la invitación que le hicimos para nuestro Congreso realizado en Porto Alegre, en el año 2000. Estas actitudes terminaron por desencadenar, especialmente por parte de las asociaciones federativas del Sur del país, una verdadera cruzada contra la CEPA, a través de campañas explícitas boicoteando sus acciones y desprestigiándola como institución.
Por nuestra parte, reconocemos que tenemos algunas diferencias interpretativas, pero no vemos ninguna razón que impida la realización de tareas conjuntas en pro del avance y de la difusión del espiritismo y el perfeccionamiento del diálogo y de los objetivos comunes. Es preciso que se implanten el pluralismo, la alteridad, el respeto y la fraternidad entre todos los segmentos espiritistas. Tenemos una base común sólida sobre la cual es posible edificar esta realidad concreta.

10 –Su mensaje final, con el agradecimiento sincero de la ANESPB por la atención dispensada.

R –Me sentí muy honrado con esa entrevista. Estoy acompañando el excelente trabajo que la ANESPB viene realizando con la edición del boletín “O Divulgador”, un vehículo técnicamente moderno, independiente, pluralista, librepensador, que revela la altísima cualidad humana de sus mentores. A los lectores que quieran conocer mejor la CEPA, les invito a que hagan una visita a nuestra web, www.cepanet.org. Allí tendrán mejores elementos para interactuar con nosotros y para evaluar el trabajo que realizamos, en varios países, en pro del espiritismo.



 

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